Barcelona «Guía Soñada»

PROYECTO-LIBRO-BCN-2B

La fundación de Hércules
Cuenta la leyenda que la fundación de Barcelona fue obra de Hércules. Según esta versión, una fortísima tormenta dispersó una flota de nueve navíos que pretendía cruzar el Mediterráneo en busca del vellocino de oro. Al parecer, solo un barco logró salvarse del temporal. La embarcación fue hallada en una zona conocida como Casa Antúnez o Can Tunis. Fue entonces cuando Hércules contempló un valle de olivos situado entre dos ríos y decidió escoger este lugar para fundar “Barcanona”, un nombre derivado de “barca nona” o novena barca.


 PROYECTO-LIBRO-BCN-2DLas almas de los monjes y su venganza
En el solar donde actualmente se ubica el teatro Liceu existía antiguamente una orden religiosa que se dedicaba a rescatar esclavos cristianos de manos de los piratas. Más tarde, en ese terreno se edificaría el Liceu, teatro popular donde se celebraban fiestas paganas, como el carnaval. Después de una fiesta de mascaras celebrada en el siglo XVIII, un fuerte fuego iba a devorarlo todo, dejando solo la fachada. Se rumorea que estas fiestas enfurecían a las almas de los monjes enterrados en ese lugar y que el fuego habría sido su venganza.


PROYECTO-LIBRO-BCN-2EMandar amor durante la Edad Media
Años atrás no era normal que la gente del pueblo recibiera educación y supiera escribir. Es por esto que en Barcelona existía la antigua profesión de los memorialistas, en el medioevo llamados “amanuenses”. Protagonistas de la vida escrita de la cuidad, trabajaban a las afueras del Palau de la Virreina en cuatro sencillas casetas. Estas primeras casetas eran de madera y disponían de un escribiente en su interior. Su especialidad eran las cartas de amor, que escribían normalmente sin la participación del comprador, que se limitaba a anotar su nombre y el de la persona amada en los espacios en blanco.


PROYECTO-LIBRO-BCN-2H

El basurero que amansó a las fieras
En la calle Leona vivía antiguamente el encargado de cuidar a los leones de Barcelona. En su patio, los felinos vivían en pequeñas jaulas y eran alimentados con los animales que eran encontrados muertos por el “tiragatos”, esto es, por el profesional responsable de alimentar a estos feroces animales. No existe documentación relativa al primer basurero de Barcelona hasta 1399. Al parecer, se trataba de un hombre que iba recogiendo por las calles animales muertos y otras cosas que desprendían mal olor y las tiraba al mar, por lo que popularmente se le denominaba “tira-gats-a-mar” (tiragatos a mar)